Un paseo relajante

Algo tan simple como un paseo es en la mayoría de las ocasiones la mejor opción para revitalizarse, para renovar fuerzas, para sentirse bien. Esto lo hemos escuchado miles de veces, lo hemos leído en artículos de bienestar y lo hemos puesto en práctica pero… volvemos a casa y no notamos los beneficios del que dicen tan beneficioso paseo que hemos dado. Lo que ha pasado es que no nos hemos concentrado en el disfrute del paseo, simplememte nos hemos puesto a caminar, nos hemos marcado una ruta de ida y la vuelta a casa sin más, no nos hemos fijado en lo que nos rodea, sí hemos escuchado ruidos que encima nos molestan.

El problema que para que el paseo sea un paseo relajante hay que salir predispuesto a ello, por ello no podemos decir “voy a trabajar dando un paseo” ya que probablemente salimos de casa a la carrera pensando que llegamos tarde y eso no es un paseo relajante, aunque también es verdad que ese caminar hacia al trabajo podemos hacer que sea relajante si mientras lo recorremos nos relajamos y en vez de pensar en los minutos nos vamos fijando en lo que nos rodea, el paisaje, los colores de los coches, un nuevo cartel en un escaparate, el problema es que no nos fijamos, no utilizamos los sentidos o los utilizamos en contra.

Si lo pensamos realmente vamos a tardar lo mismo en llegar si vamos pensando en el presente (lo que nos rodea utilizando los cinco sentidos) ó si vamos pensando que llegamos tarde (pensando esto llegaremos más estresados, mejor la primera opción).

Bueno pues vamos a por un paseo relajante: lo primero es buscar tiempo para hacerlo (en 24 horas del día lo encontramos), una vez que sabemos cuando vamos a salir, hay que dejar los problemas atrás al cerrar la puerta, ahora vamos a dar un paseo utilizando los cinco sentidos y si tenemos un problema no nos sirve de nada llevarlo en nuestra cabeza, vamos a permitirnos desconectar, cuando volvamos a casa ya pensaremos en el problema (aunque seguro lo veremos ya con más calma), entonces ¿que pensamos? pues en el presente, en el entorno. Lo ideal sería un parque ó alguna zona habilitada para pasear que encontramos en cualquier ciudad, si estamos en una zona rural mejor que mejor, pero nos podemos adaptar a nuestro entorno.

Antes de empezar hay que armonizar la respiración, en un próximo post hablaré de la respiración y como nos olvidamos de utilizarla, es muy importante y si se sabe utilizar y si antes de salir al paseo se hacen unos ejercicios de respiración los beneficios del paseo serán aún mejor. Ya estamos en la calle, llevamos ropa cómoda (no nos vayamos a quejar por las molestias de los tacones, mejor dejarlos para otra ocasión), hacemos tres respiraciones profundas que nos den energía y por cinco segundos hacemos repaso de nuestros sentidos, vamos sintiendo el viento y pensamos si es húmedo, si es seco, si es cálido, si es frío, los olores van cambiando según vamos caminando, el paisaje cambia de asfalto a verde, diferentes tonos, los ruidos cambian, incluso en algún podemos tocar un árlbol, sentarnos en un banco y solo dedicarnos a contemplar y sentir el momento, después ya podemos volver y ahora sí fue un paseo relajante.

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Publicado el 22 julio, 2011 en BIENESTAR y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

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