Viviendas compartidas

El envejecimiento se entiende como una etapa vital, de disponer de tiempo para realizar cosas que antes de jubilarse resultaban casi imposibles, pero en muchas ocasiones se convierte en una etapa de soledad, de aislamiento y por si fuera poco la crisis aún lo agrava más ya que muchos mayores no disponen de recursos económicos para conseguir bienestar y un envejecimiento de calidad, por ello hoy vamos a hablar de nuevas iniciativas que parece ser que están teniendo buenos y satisfactorios resultados entre las personas mayores, se trata de las Viviendas Compartidas.

¿Os acordáis de las famosas Chicas de Oro? Pues por ahí van los tiros, recuerdo cenas con mis amigas en las que nos proponíamos que cuando nos jubilásemos nos juntaríamos todas en una casa y compartiríamos gastos, así podríamos disfrutar de una calidad de vida lejos de la soledad que aparenta la vejez y a la vez estar atendidas en las necesidades básicas que pudiéramos precisar, en aquel entonces no podíamos imaginar que a día de hoy esa idea iba a convertirse en una buena alternativa para muchas personas mayores , no sé si cuando nos toque jubilarnos habrá otras alternativas para envejecer con calidad ó si las familias que vamos formando cada una harán que no tomemos esa alternativa, pero desde luego es una gran idea.

Algunos beneficios de las viviendas compartidas:

– Entre las personas que convivan en el mismo domicilio, pueden hacer frente a los gastos comunes de la vivienda como son la luz, el agua, la comunidad.

– En muchos casos de viviendas compartidas se suele llegar a un acuerdo entre los miembros para vivir en la vivienda de alguno de ellos, la vivienda que mejor se ajuste a sus necesidades, pero de no ser así pueden compartir también los gastos de alquiler.

Contratar a una empleada de hogar interna ó externa, de este modo entre todos los miembros pueden aportar para pagarle el salario mensual.

– Acompañarse mutuamente a consultas médicas, a pasear, etc..

– Contratar entre todos un servicio de Teleasistencia domiciliaria en el caso que alguno de ellos sufra una dependencia mayor.

– Y sobre todo compartir su tiempo, sus alegrías y sus tristezas, tener con quien hablar y saber que cuando se van a dormir no estan solos.

Lo ideal es que en las viviendas compartidas no convivan más de 3 ó 4 miembros para así conseguir un ambiente más familiar y confortable.

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Publicado el 17 septiembre, 2013 en TERCERA EDAD y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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