Dietas limitadas en la Tercera Edad

Todos somos conscientes de los efectos nocivos que tienen algunos alimentos en nuestra salud, los cuales con cierta moderación son beneficiosos, pero si abusamos de ellos saltan nuestras alarmas interiores y aparecen problemas como el colesterol, la diabetes o la retención de líquidos entre otros. Así sucede que cuando nos acercamos a la Tercera Edad es habitual encontrarnos con personas con dietas bajas en sal, bajas en grasa o sin azúcar ¿os suena?. Vamos a analizar como esas tres sustancias pueden perjudicar nuestra salud en la Tercera Edad y el motivo por el que el médico limita su consumo.

– Dieta baja en sal. El consumo excesivo de sal ralentiza el correcto funcionamiento del riñón, facilita la retención de líquidos y esto hace que muchas personas mayores tengan edemas o tobillos hinchados. Por ello es tan recomendable beber 2 litros de agua al día y bajar el consumo de sal.  Además, el consumo excesivo de sal afecta a las arterias y puede producir problemas cardiovasculares como la hipertensión. También afecta a los huesos.

Una buena alternativa para cocinar con poca sal es añadir a nuestros platos condimentos como especias, dan gran sabor y hay infinidad de sabores diferentes. Evitar las conservas y precocinados que llevan mucha sal, es preferible cocinar nosotros mismos los alimentos en cantidades grandes y congelarlas para ir consumiéndolas durante la semana.

– Dieta baja en azúcar. El azúcar blanco si se consume de forma desproporcionada puede producir una descompensación de glucosa y producirnos hipoglucemia, por ello es recomendable realizar cinco ingestas al día, dando importancia a las tres comidas principales y otros dos más ligeras antes de la comida y de la cena. También puede desencadenar en algún tipo de diabetes, además de favorecer el crecimiento de bacterias no favorables para nuestro intestino.

Sabemos que el azúcar es adictivo, pero hay muchas formas más saludables de dar sabor dulce a las comidas, como es utilizar azúcar moreno, miel, canela o sucedáneo de estevia. También sería prudente huir de las alternativas que ofrecen en el mercado como la sacarina, a veces el abuso de ellos hacen peor el remedio que la enfermedad.

– Dieta baja en grasas. Es sobre todo a partir de los 40 años cuando nuestras analíticas empiezan a dar indicios de colesterol alto, que nos puede producir problemas cardiovasculares además de sobrepeso.

Pasarnos a los desnatados, evitar las frituras y la repostería industrial, nos ayudará a controlar el colesterol y a llevar una vida mucho más saludable. Realizar todas las semanas una dieta previa semanal nos facilitará el seguir una alimentación sana y saludable.

alimentacion

 

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Publicado el 4 junio, 2015 en BIENESTAR, TERCERA EDAD y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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