Y resulta que las canas nos pueden traer la felicidad

Quién nos iba a decir que después de tanta preocupación ante la aparición de las primeras canas y del esfuerzo para disimularlas, ahora resulta que si nos paramos a analizar la situación, las canas nos pueden ayudar a sentir libres, a aceptarnos a nosotros mismos y esto mismo sirve de guía hacia el camino de la ansiada felicidad.

La idea de escribir sobre esta eterna decisión “canas sí o canas no”, surge después de leer un interesante post publicado en el Huffingtnpost por la escritora Robien Korth, y que me pareció de una gran serenidad y reflexión sobre esta decisión, más adelante os dejo el enlace a ese post, porque la idea es que podáis reflexionar vosotros mismos sobre la sensación de liberación que decisiones tan sencillas como esta, nos pueden ayudar a afrontar la vida con una actitud positiva.

Pero antes, quiero compartir un recuerdo de hace ya unos años y que de vez en cuando me viene a la memoria, fue un momento de esos que duran unos segundos y que se cruzan en tu vida como una casualidad para hacerte reflexionar sobre el estrés y el ritmo de vida que llevamos. Salía de trabajar con una compañera de trabajo y había sido un día especialmente agotador..después de 10 horas trabajando entre prisas y casi sin comer, íbamos camino de casa compartiendo recorrido y casi sin hablar del cansancio, cuando detrás de la cristalera de una cafetería vimos a una señora sentada sola tomando un café en una mesa, miraba a la calle con una expresión de libertad, de sabiduría, que de alguna extraña forma nos transmitió a las 2 una sensación de paz y solo con la mirada, y sí tenía canas. Sin saber ninguna de las 2 si la otra la había visto, entablamos rápidamente una conversación al respecto sobre “queremos  llegar a ser así, conseguir esa serenidad, y transmitirlo a través de la mirada, sin aparentarlo, simplemente porque algún día nos demos cuenta, que la vida es eso, aprender a disfrutarla…” Y mientras hoy todavía a veces que nos encontramos, todavía nos reímos porque siempre nos preguntamos si ya encontramos algo de aquélla serenidad que vimos en aquella señora.. y aunque como se suele decir “todavía nos queda”, y mientras, nos vamos encontrando alguna cana que otra a la luz del espejo del ascensor..

Ahora sí, aquí tenéis el post que os había comentado:

Enlace: “Dejarme canas para cambiar mi alma”

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Publicado el 29 septiembre, 2015 en BIENESTAR, TERCERA EDAD. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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