La dieta sana de las abuelas

La comida más sana es la más sencilla y no por ello la menos rica, no hay más que echar un vistazo a todas esas estadísticas referentes a la longevidad y a la calidad de vida de las personas mayores, seguramente reparamos contínuamente en titulares como: “El secreto de Justina para cumplir 102 años, comer productos directos de la huerta” o “Rafaela cumple 99 años brindando con su copita de vino diaria”, ni tampoco nos pasa indiferente los ingredientes de la cocina mediterránea, entonces la pregunta es ¿en qué momento dejamos entrar en nuestras vidas todas esas comidas precocinadas con tantos “E” (conservantes y colorantes) que a la hora de leer ingredientes hay más números que ingredientes conocidos, para camuflar aceites de palma, glutamatos, edulcorantes y un largo etc… ¿tan complicado es vendernos algo sano o medianamente no perjudicial para la salud?

Resulta curioso que desde hace tiempo sigo un programa de cocina “Las escapadas de Rick Stein por el mediterráneo”, es un programa de interesante contenido y además resulta curioso que los platos que nos presenta son muy sencillos, con productos aún más básicos y lo más curioso, es que en cada programa nos enseña algún restaurante donde preparan estos platos y a los que acuden personas de alto poder adquisitivo, él siempre deja constancia en sus programas de esa curiosidad por la cual la clase alta, ricos o quizá personas que lo quisieran aparentar..empezaron a decantarse por platos más elaborados, condimentados con extraños ingredientes para así dar un grado de exquisitez a su apariencia diferenciadora de las clases más bajas…pero qué casualidad como dice él, que ahora son estos mismos quienes pagan auténticas fortunas si se las piden por comer unas patatas fritas con huevo o un pantumaca.

Volviendo a esas estadísticas, las zonas más longevas suelen ser zonas rurales donde la cocina tradicional no da cabida a los platos precocinados, y donde cada mañana se ven las chimeneas humear listas para empezar el trajín de esas comidas ricas y caseras. Y es que lo tienen todo, a no ser cosas tan básicas que se compraron toda la vida como el azúcar, la harina, el café, las lentejas o el arroz, lo demás lo podían encontrar en sus propias casas y lo mejor, consumiendo alimentos según marca cada temporada, que lo creamos o no, todo tiene un porqué, la naturaleza es sabia.

Y es que si nos paramos a pensar, un simple arroz blanco que nos venden precocinado en un supermercado, leemos los ingredientes y nos perdemos en tanto “E” y en tanto número en una larga lista a descifrar..ahora preguntamos a la abuela ¿ingredientes?: agua, arroz, una pizca de sal y una hoja de laurel, así de sencillo y sano.

Es verdad que a veces no encontramos tiempo para cocinar, pero un buen hobbie antiestrés es dedicar un día libre a cocinar en cantidades abundantes y congelar para los días entre semana, y también tener la esperanza que los restaurantes empiecen a cuidar sus ingredientes y así de forma directa a sus clientes, evitando aceites tan perjudiciales como el de palma, tomates y hortalizas procedentes de cámaras y procurando comprar directamente productos frescos, que lo que sobran son productores locales con ganas de vender.

DiDFS65bujo

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Publicado el 26 noviembre, 2015 en BIENESTAR, TERCERA EDAD. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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