Antídotos anti soledad en la Tercera Edad

La soledad es uno de los mayores temores al que se enfrentan en los últimos años las personas mayores, hay que tener en cuenta que generalmente la especie humana siempre tuvo un nexo familiar, los hijos cuando formaban su propia vida no solían marchar muy lejos del hogar familiar y además existía un mayor concepto de vecindad, por lo tanto aunque hubiera personas mayores que vivieran solas (hasta no hace tantos años en el menos de los casos) siempre se sentían arropados por familiares que vivían cerca o por esa unión y solidaridad entre vecinos.

Hoy en día como ya os habréis dado cuenta todo eso ha cambiado mucho, cuando antes en un bloque de vecinos todos se conocían y siempre podían contar con alguien que en un momento dado les echara una mano de forma recíproca, hoy en día además de no conocer casi ni a los vecinos de la puerta de enfrente, pasan de sentirse arropados por la vecindad a sentirse inseguros por no saber siquiera quien les rodea.

Por otro lado, ya no es habitual que alguno de los hijos forme su propio núcleo familiar en el mismo hogar donde nacieron y ni siquiera a una distancia próxima con el pensamiento de estar cerca de sus padres por si necesitan algo.

Esto junto a otros motivos generacionales hacen que hoy en día la soledad afecta mucho más a las personas mayores. Por ello es necesario encontrar propuestas que combatan esa sensación de soledad pero a modo personal e individual, no se pueden englobar soluciones generales de distracción para todos por igual, hay muchas personas que les gusta disfrutar de su propio espacio lo que no quiere decir que les guste la soledad, pero no les llena el acudir a centros sociales a compartir juegos o bailes cada día con otras personas como si fuera la única solución para alejar su sentimiento de soledad, ya que al final la sensación de soledad llega a ser mayor a causa del sentimiento de hacerlo casi por obligación a causa de una recomendación médica para prevenir una posible depresión (como se suele decir puede ser peor el remedio que la enfermedad). Pueden tener por costumbre salir cada tarde un par de horas a jugar a las cartas o a merendar con un grupo de compañero/as, pero no se deberían condicionar a que esas salidas diarias sean el único modo de distracción en sus vidas aparte de algún programa de televisión puntual que les pueda entretener.

Se trata de crear un observatorio social que trate las necesidades de cada persona de forma individual.

A continuación vemos una serie de actividades que ayudarán a la distracción de las personas mayores para así alejar ese angustioso sentimiento de soledad de sus vidas:

-Tener un hobby. Muchos dirán ¿un hobby a mi edad? pues al contrario, muchos encuentran su verdadera pasión en los momentos de asueto que ofrecen la jubilación.

Hay muchas cosas que se pueden hacer, desde tejer, pintar, hacer manualidades, tener un pequeño jardín urbano que les motive al ver las flores nacer o los frutos crecer y aunque no se tenga terraza en el siguiente enlace encontraréis una propuesta para iniciarse > Jardinería Urbana

-Pasión por la cocina. Muchas personas mayores descuidan su alimentación sobre todo cuando viven solas, la mayoría de las veces la causa es la falta de motivación que les produce cocinar para ellas solas y tiran del “como cualquier cosa rápida”, eso hace que las necesidades nutricionales diarias estén descompensadas. Existen actualmente en el mercado electrodomésticos que son auténticas joyas para evitar este problema y que comer sano vuelva a ser uno de los mayores placeres en la tercera edad y en el siguiente enlace os damos unas cuantas ideas > Cocina Fácil

-Tener una mascota, les hará sentirse necesarios y útiles, en el siguiente enlace podéis ver cual les puede convenir más en cada caso > Beneficios de las mascotas

-Un día de SPA. Esto es un sí o sí, aquí no hay pero que valga y por si hubiera dudas ofrécelo como un regalo sobre en mano con fecha cerrada para que no haya dudas, eso sí en compañía (una amiga, hijos, nietos) hazle pasar un rato inolvidable y relajante que le haga olvidar su soledad. Como decía antes muchas personas mayores rehúyen de las actividades lúdicas de los centros sociales, de los bailes o de las tardes rutinarias en las cafeterías, pero al placer de un día de relax en un Spa no renunciamos nadie!

 

 

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