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Encontrar al cuidador adecuado

Cuando se necesita contratar un cuidador para atender a una persona mayor y/o dependiente, el deseo de todos es el mismo queremos al mejor cuidador, al cuidador adecuado. Pero llegado el caso, si no se establecen unas pautas a la hora de valorar cual es el cuidador apropiado, es probable que tengan que perder tiempo (y paciencia..) en realizar muchas entrevistas y sumar muchas dudas sobre a quién contratar.

Pautas para encontrar un buen cuidador:

1º. Establecer las necesidades de cuidado que serán necesarias:

  • Definir tareas, si será necesario apoyo solo para actividades de aseo, cambios posturales, ayuda para vestir, etc.. o si también tendrá que realizar tareas de limpieza y/o cocina. Esto lo hay que tener muy claro, ya que muchas trabajadoras del sector de ayuda a domicilio con una formación acorde a la atención de personas mayores, no tienen disponibilidad para realizar tareas del hogar, ya que muchas veces durante el día tienen que acudir a varios domicilios a realizar tareas propias de su profesión sociosanitaria y no de limpieza.
  • Calcular un horario de presencia necesario ¿por qué? muchas veces las empleadas se encuentran con familias que durante la entrevista les dicen que el horario “ya se verá” o no tienen claro ni por aproximación si serán 2 horas o 4 horas o si de mañana o de tarde, las empleadas tienen que tener pistas sobre el horario ya que si es un trabajo por horas seguramente necesitarán completar su jornada laboral con otros trabajos y así pueden organizarse.
  • Cuidador externo o interno, hay que tener en cuenta que los cuidadores que tienen disponibilidad para trabajar por horas o externos, no tienen disponibilidad para trabajar internos y viceversa, esto es porque los trabajadores internos suelen ser de nacionalidad extranjera que prefieren no gastar en alojamiento (esto no quiere decir que no dispongan de una o dos noches libres dentro de su descanso semanal), y por otro lado los trabajadores externos tienen su familia aquí, domicilio propio, etc..

2º.Conocer las condiciones laborales de los cuidadores:

  • En el momento de realizar la entrevista muchas familias desconocen las condiciones laborales de los cuidadores, hay que tener en cuenta que no son iguales las condiciones de un cuidador profesional a las de una empleada de hogar. Durante las entrevistas, los empleados preguntarán sobre sus horas de descanso, vacaciones, salario, etc..

3º.Salario del cuidador:

  • Otro detalle importante antes de comenzar el proceso de búsqueda, también hay que hablar claro sobre las preferencias a su vez del cuidador, una cosa está clara, el cuidador también busca una remuneración económica que le compense, más aún si hablamos de un cuidador en régimen interno, queremos aclarar este punto porque en la actualidad hay más demanda de cuidadores internos o empleadas internas que de trabajadores con disponibilidad a un trabajo interno, esto hace que la mayoría no tengan necesidad de coger un trabajo con un salario adaptado al mínimo interprofesional, ya que pronto si tienen buenas recomendaciones pueden encontrar uno pronto que les compense más, podéis resolver más dudas sobre este tema en una entrada anterior: “¿Por qué no es fácil encontrar una empleada de hogar Interna?

Y por último añadir, que muchas familias descargan en el cuidador interno o externo todo el cuidado de una persona dependiente sin pensar en los problemas físicos y psíquicos que genera el cuidado de una persona dependiente (véase: Síndrome del Cuidador), muchas veces encontramos familias con familiares dependientes encamados o con una movilidad reducida que dificulta mucho tareas de movilización de la persona cuidada, quejándose de que el cuidador no puede hacerlo solo ante lo que deberían saber que sin las ayudas técnicas apropiadas muchos cuidadores profesionales tampoco podrían hacerlo solos, por ello, es importante que valoren la necesidades de comprar o alquilar grúas, camas articuladas, sillas de ruedas, sillas de baño, y un largo etc..de ayudas diseñadas para estas tareas. Cuando uno mismo nunca realizó estas tareas puede no entender por qué otros no pueden…nada como probar solo durante 1 semana para comprender Los dolores del Cuidador.

*Podéis solicitar información sobre Las condiciones laborales “Asesoramiento personalizado

 

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Los celos de la cuidadora

El título de esta entrada puede resultar chocante pero es un tema más frecuente de lo necesario y por ello merece dedicarle una entrada, ya que es una situación que resulta bastante incómoda tanto para los cuidadores como para los familiares.

Muchos psicólogos dedican artículos a comentar los celos que se pueden crear entre las madres y las cuidadoras/canguros de sus hijos, los cuales se pueden dar por el miedo de las madres a que al pasar sus hijos más tiempo con las cuidadoras que con ellas mismas, pensemos que puedan llegar a tener más apego o afecto hacia a ellas que hacia su propia madre, es esa una sensación que a muchas madres les pasa por la cabeza al pensar en contratar una cuidadora.

Pero en este caso es distinto, ya que se trata de cuidadores de personas mayores y generalmente es la cuidadora o cuidador quien aparece en el escenario del hogar de un matrimonio mayor que precisa de alguien que les ayude en las tareas de su vida diaria, donde además uno de ellos necesita apoyo para ayudar en el aseo y cuidado de su cónyuge.

Es algo tan habitual, que cuando alguien nos solicita un cuidador/a para trabajar en el hogar de un matrimonio mayor y cuando uno de ellos presenta una ligera dependencia por la cual su cónyuge necesita una ayuda externa, hemos de reconocer que por un momento nos asalta el pensamiento de “esto puede acabar como el rosario de la aurora” (y más adelante os explicamos por qué), por suerte no siempre es así, pero sí con la necesaria frecuencia como para considerar que necesita una mención para saber como resolver esta situación si se originara en tal caso en el domicilio familiar.

¿Cómo empieza todo?

Generalmente cuando alguien contrata a alguien para el apoyo en el cuidado de una persona dependiente también se le solicita la realización de las tareas del hogar, hasta aquí todo correcto, pero el problema viene  cuando se contrata a alguien en 2 tareas diferentes (apoyo en el cuidado, aseo, movilización de una persona dependiente y por otro tareas del hogar), en este caso lo recomendable es preparar un planning u organización de tareas, ya que cuando no se hace así suelen venir los problemas ¿por qué? el motivo es que si no se hace así, entonces nos podemos encontrar con el típico caso de una empleada que empieza a trabajar donde en la casa le ofrecen una abierta confianza, nos referimos al típico “deja, eso ya lo hago yo”, “no te preocupes que de cocinar se encarga mi madre”, “lo importante es que mi padre esté bien atendido”, etc..

¿Qué suele suceder en este caso?

Es bastante frecuente que las personas con alguna dependencia por edad para la realización de actividades de la vida diaria, se sientan muchas veces como una carga y no quieran molestar a los familiares, motivo por el cual suelen tener mayor comunicación con el cuidador/a durante sus horas de presencia, ya que al principio entienden que están realizando un trabajo remunerado por ayudarle, eso además hace que la persona ayudada deposite mayor confianza en el cuidador sobre todo en lo referente a sus estados anímicos o psicológicos, todos sabemos que para muchas personas que pasan problemas anímicos o personales les resulta mucho más fácil contar sus cosas a personas ajenas a su propia familia (sean psicólogos, médicos, etc..) y si además añadimos que al inicio de la relación laboral al cuidador/a se le abrió la puerta sin asignación de tareas y con una abierta confianza y con una retaíla de “no te preocupes eso ya lo hago yo”, “lo importante que mi padre esté bien atendido”, entonces el trabajador quizá se centre más en dar apoyo a la persona dependiente, y aquí se empieza a generar la boda de nieve….

Suena el teléfono y donde antes era un camino de rosas de repente se ha convertido en “un rosario de la aurora”, cuando a la cuidadora se le dijo “que lo importante es que mi padre es bien atendido”, “de la cocina ya me encargo yo”, la cuidadora entiende que lo principal es dar apoyo sociosanitario a la persona dependiente (tareas de aseo, hablar, escuchar sus problemas, etc..) y a su vez realizar las tareas que le han encomendado por error sin una asignación de tareas diarias, entonces el cónyuge a los pocos días empezará a sentir unos celos seguramente infundados cuando los culpables fuimos nosotros mismos por orientar a la cuidadora a dar más importancia al cuidado de la persona dependiente que a las tareas del hogar, llegando a un punto donde ya no hay siquiera una posibilidad de diálogo para el entendimiento o retomar la relación laboral porque el cónyuge a recopilado rápidamente una serie de detalles sobre la No limpieza del hogar a modo de excusa para que la cuidadora “no vuelva nunca más”.

Con esto lo único que se consigue es que la persona cuidada vuelva de nuevo a un estado de hastío y de soledad al no poder contar sus preocupaciones diarias así como a hablar con alguien ajeno a la familia sobre sus andaduras en la vida (algo que a las personas mayores tanto les gusta contar). Además de la incredulidad de la cuidadora al sentirse acusada por algo que para ella no tiene sentido, cuando su función era realizar el trabajo encomendado. Por todo esto la importancia de aclarar siempre las tareas a realizar, en el caso de contratar una empleada para cuidar a una persona dependiente y además realizar tareas del hogar, facilitar a la empleada un planning con la prioridades a realizar para no llevar a confusión por las tareas encomendadas.

 

Mujer trabajadora y cuidadora en casa

Cada vez es más frecuente encontrar a mujeres que trabajan fuera de casa y a su vez cuidan de sus padres cuando están en casa. Y es que la nuestra es la generación de adaptación al cambio en cuanto a los cuidados de nuestros mayores, dependientes o no.

Si bien cuando la mayoría éramos niños, podíamos ver que lo habitual era que las madres eran las que se encargaban de cuidar en casa a nuestros abuelos (bien fueran sus propios padres o sus suegros). Pero claro, en aquellos años lo habitual era el perfil de mujer ama de casa, sin embargo la entrada de la mujer al mundo laboral, que en un principio fue poco a poco y sin embargo ahora es un hecho, hace que las necesidades, hábitos y modos para el cuidado de nuestros mayores están cambiando.

Otra situación que vivimos actualmente y que también suma en esta adaptación generacional al cambio al cuidado de los mayores, es el hecho que cada vez hay más personas que deciden vivir solas o casarse más tarde para así disfrutar una vida más independiente en los años más jóvenes, también hay que sumar el incremento de los divorcios, y también hay que sumar que hace años que las mujeres tienen a su primer hijo más tarde. Con todo esto es habitual encontrarse a mujeres que viven solas o no (este ejemplo también sirve para varones), que trabajan fuera de casa y que cuando llegan a casa tienen que cuidar a sus padres.

Esto lleva a un aumento de problemas de estrés y depresiones, de hecho estudios demuestran que casi un 25% de cuidadores sufren estos problemas frente a los que no son cuidadores, además ésta estadística sube hasta el 40% en cuidadores de personas con indicios de alzheimer u otras demencias, así como una mayor vulnerabilidad a problemas de hipertensión y diabetes (incrementados por el aumento de niveles hormonales que generan el estrés y desencadenan en esas patologías). Todos estos síntomas forman parte del conocido Síndrome del Cuidador.

-El primer encuentro con este nuevo estado lo encontramos cuando tenemos que tomar la decisión sobre ¿qué hacer sobre el cuidado de nuestros padres? En el siguiente enlace encontraréis respuestas a esta pregunta: “El momento de Cuidar a nuestros padres

-Si se decide cuidar nosotros mismos en casa a nuestros padres, es importante tomar unas precauciones que nos eviten caer en el Síndrome del Cuidador, en el siguiente enlace podéis encontrar más información: “Cuando somos Cuidadores

-Muchas veces se pasa tiempo valorando cuál es la mejor solución para su cuidado, en el siguiente enlace podéis encontrar unas preguntas con respuestas para valorar la decisión más adecuada: “Decidir el Cuidado para una familiar ¿en casa o en una residencia?

Lo importante es buscar tiempo para uno mismo y evitar así los tan frecuentes “Dolores del Cuidador

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Los dolores del Cuidador

Los cuidadores de personas dependientes suelen sufrir unos síntomas generalizados, que suelen ser tanto físicos como psíquicos, además de ser vulnerables a sufrir El Síndrome del Cuidador si no toman las medidas necesarias para prevenirlo.

Según diferentes estudios médicos, y podemos decir que también por la experiencia durante todos estos años escuchando los padecimientos generalmente comunes de las personas que tuvieron a su cuidado a personas dependientes, los “dolores” del cuidador se generalizan en:

-Síntomas Físicos. Es habitual que sufran problemas de espalda, dolores lumbares, cervicales y también en los brazos, debidos a la sobrecarga física diaria ejercida durante varias veces al día (movilizar para los aseos, cambios posturales, transferencias a la silla, etc..).

Además, tiene un añadido, y es que según estadísticas los cuidadores de personas dependientes en la actualidad tienen un perfil mayoritario que destaca a mujeres mayores de 50 años, perfil además que está predispuesto a sufrir por temas propios de su edad problemas óseos como es la osteoporosis.

Por otro lado, los cuidadores de personas dependientes suelen disponer de poco tiempo para realizar ejercicio físico, a veces no encuentran tiempo ni para dar un simple paseo con los beneficios que este gesto tiene para nuestra salud. Por ello, es importante para ellos prevenir, encontrar durante el día tiempo para dar un paseo o al menos realizar una tabla de ejercicios o estiramientos en casa.

-Síntomas Psíquicos. Otro de los problemas que sufren los cuidadores son problemas de depresión y ansiedad, generados en la mayoría de las veces porque el cuidador habitual de personas dependientes se encuentra siendo cuidador sin contar con ello y sin tener la formación previa sobre cómo cuidarse a sí mismo para después cuidar a los demás. La mayoría de Cuidadores utilizan el término “sensaciones”, la sensación de agobio, la sensación de estar atado, la sensación de no tener vida propia, la sensación de impotencia, la sensación de incomprensión, etc..

Otro síntoma que se suele dar sobre todo en cuidadores no familiares, como pueden ser empleadas internas con una persona anciana a su cuidado, es la “sensación” de falta de autoestima, muchas veces los familiares cargan en ellas toda la responsabilidad del cuidado, sin entender que ellas en la mayoría de los casos tampoco tienen la información previa para aprender a cuidarse a sí mismas, motivo que como seres humanos que somos, si no cuentan con el descanso de respiro necesario, termina “explotando” por algún lado, bien en problemas físicos o psíquicos.

En la siguiente entrada podéis encontrar algunos consejos para evitar estos problemas habituales que sufren los cuidadores de personas dependientes: “Cuando somos Cuidadores”.

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Las creencias de los enfermos de Alzheimer que angustian a sus Cuidadores

Uno de los síntomas más frecuentes en los pacientes de Alzheimer además de no recordar, es la creencia de que les están robando alguna de sus pertenencias, y es este un hecho al cual se enfrentan la mayoría de cuidadores. Ya no solo se trata de dinero, la mayoría de las veces se trata de objetos con o sin valor, que puede ir desde una llave o unas tijeras hasta una joya.

Los cuidadores de pacientes de Alzheimer en su primera fase suelen tener una reacción de rechazo y de defensa ante tales acusaciones, ya que generalmente “la desaparición” no es anunciada como una acusación si no como una perdida que generalmente sí suele acabar en una acusación infundada.

Por ello, es importante que cuando se diagnostica Alzheimer, el cuidador sepa abordar el momento de enfrentarse a una de esas “pérdidas de objetos” para no sentirse ofendido ante una acusación de robo además de saber afrontar la angustia del enfermo de alzheimer ante la desaparición de sus pertenencias y así disminuir su angustia.

Consejos cuando se es cuidador familiar a cargo de un paciente de alzheimer:

1. Aplicar el “un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio”. De este modo será más fácil que el paciente se acostumbre a los lugares habituales de las cosas y evitar en lo posible esas dudas.

2. Acordar con el paciente en algún momento de actitud presente, un sitio para colocar los documentos de valor (escrituras, informes médicos, documentación personal, etc..), informándole que se colocarán en un lugar bajo llave para evitar posibles robos y colocar la llave bajo su conocimiento en un lugar que el conozca pero que sepamos tendrá difícil acceso a él, así en el momento de anunciar “una desaparición” de uno de esos documentos, podamos mostrarle que estaba en el lugar indicado.

3. Lo mismo que el caso anterior se hará con los objetos de valor, se puede incluso comprar una caja fuerte para que así le de más credibilidad de por qué se guardan allí ante un posible robo y hacernos cargo de la llave para poder mostrárselo en el momento que lo solicite.

      4. En cuanto al manejo de dinero, es recomendable que una persona con alzheimer no maneje de forma habitual las compras, por ello es recomendable tener siempre en su cartera una cantidad exacta de dinero, por ejemplo un billete de 10 euros y dos monedas de 1 euro. Además de procurar tener cada mes actualizada su “libreta” de cuenta bancaria o imprimir un extracto actualizado para que pueda ver los movimientos de sus cuentas y poder explicarle los gastos e ingresos si así lo solicita.

      5. Por otro lado está la actitud que debemos tomar, lo principal es no tomarse las acusaciones como una ofensa ni como algo personal, respondiendo de forma tranquila y conciliadora, ya que si le respondemos a la defensiva su angustia puede ser mayor, y ante nuestra tranquilidad podemos abrir una vía de rápido entendimiento y así ganar tiempo para poder enseñarle donde está el objeto que busca o en caso de ser otra cosa ayudarle a buscarlo.

Muchas veces, el cuidador se trata de una persona contratada para tal fin y no es un familiar, por lo que las acusaciones de desaparición les suele resultar aun más ofensiva al cuidador, además de la angustia de pensar que los familiares también lo van acusar.

Por ello, es necesario que los familiares informen a la cuidadora contratada que ante alguna desaparición de objetos han seguido los pasos anteriores y ya que a la mayoría de los cuidadores externos no les gusta estar en posesión de una llave con tales efectos personales, decirle al cuidador que ante alguna acusación los llamen para hablar ellos mismos con el enfermo de alzheimer y comunicarle que ellos tienen lo que ha perdido a buen recaudo y así evitar que cargue la culpa al cuidador. Además al estar informado el cuidador, también así podrá afrontar la situación desde la calma evitando así la angustia por ambas partes.

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Cantando contra el alzheimer

La música es uno de los mejores antídotos naturales contra el alzheimer que parece ser más efectivo hasta el momento, de hecho cada día salen nuevos estudios que así lo demuestran, vemos como enfermos de alzheimer recuperan el compás y mueven los pies en torno a la música.

Y parece ser que los expertos están comprobando que lo único que no puede borrar el alzheimer es la memoria musical, nuestras canciones favoritos se instalan por siempre en nuestro cerebro.

Un buen ejemplo es la iniciativa de este hijo de un antiguo cantante que desde hace unos años padece alzheimer, su prueba empezó cantando a dúo con su padre y así pudo comprobar que en esos momentos “de gloria” la enfermedad se desvanecía y su padre volvía “al presente” al menos por unos momentos, “se ganaba la vida cantando y ahora cantar le da la vida”.

Tal es la sorpresa que está generando esta prueba que incluso han creado una página para ayudar así a otras familias con enfermos de alzheimer, en el siguiente enlace podéis comprobar lo efectivo que resulta:

Vídeo Cantando contra el Alzheimer

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Así que no está de más empezar a ponerlo en práctica y empezar a cantar, canta en la ducha, en el coche, en casa, ya no es ningún secreto que cantar aumenta la serotonina, nos hace más positivos y ahora además sabemos que nos ayuda a prevenir el alzheimer.

Afrontamiento del mal humor de los enfermos de Alzheimer

Una característica de los enfermos de Alzheimer son sus repentinos cambios de humor, muchas veces los familiares piensan que el alzheimer sólo provoca a los enfermos pérdida de memoria, despistes, confusión, que se trata solo de entender que a veces te confunden con sus propios padres o que en algunos momentos piensan que están reviviendo momentos de su infancia.

Sin embargo, quienes conviven con enfermos de alzheimer saben que son muy frecuentes sus repentinos cambios de humor y en gran parte son debidos a que ellos creen que su realidad en ese momento es totalmente acertada a pesar que nosotros intentemos convencerlos que no es así y que no tienen razón, por ejemplo cuando insistimos que no somos su madre cuando ellos nos tratan como tal o que tienen que salir a casa de una vecina porque quedó de pasar para llevarle algún recado. Ellos creen firmemente que sus creencias momentáneas son reales y ver que nosotros les llevamos la contraria, les intentamos convencer de lo contrario o incluso “no les dejamos salir de casa” para realizar a algún compromiso que “creen que tienen”, les hace pensar que les estamos ordenando, imponiendo, obligándolos a hacer lo que nosotros queremos y no comprenden por qué “nosotros hemos cambiado” o por qué “les damos órdenes”, de esa frustración vienen muchos de sus cambios de humor. Una situación complicada para ambas partes sobre todo si eres cuidador y por ejemplo la persona con alzheimer se levanta de la cama posiblemente sin vestir (creyendo que está total y correctamente vestida) e insiste en salir sola a la calle, la función del cuidador es de evitar que salga a la calle a sabiendas que su reacción será inminente y su enfado llevará a unos difíciles momentos mientras le hacemos comprender de buenas maneras que no puede salir a la calle o que su creencia no es acertada, situación difícil más si no se está preparado para ser cuidador de enfermos de alzheimer, cosa que es habitual en la mayoría de los casos.

Es muy frecuente que estos casos de incomprensión se de entre matrimonios donde de repente uno de ellos empieza a dar signos de padecer alzheimer. Aunque todavía queda mucho por saber sobre los motivos de esta enfermedad, sí se sabe que es progresiva y que un deterioro sucesivo del cerebro va haciendo que la enfermedad vaya pasando por fases de menos a más, es por ello que en las primeras fases, cuando el enfermo tiene “lagunas” o momentos en los que su pareja lo reconoce tal y como siempre fue, pasa a momentos en los que “sus creencias desacertadas” descolocan totalmente a la pareja que deberá hacer la función de cuidador, originando así pequeños enfrentamientos “por quién tiene la razón”.

Es por ello necesario que a los primeros signos de esta enfermedad, quien tenga que convivir con familiares con alzheimer se informe sobre los síntomas a los que se tendrá que enfrentar, para así cuando se enfrente a las creencias del enfermo, saber afrontarlas de una forma calmada y conciliadora, sin hacerle creer que su creencia es una locura, ni que sientan nuestra negativa como una imposición, para así poco a poco desviar su mente de esa actividad que considera tiene que realizar de forma inminente y aliviar así su agitación.

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El primer día del Alzheimer

En otras ocasiones tratamos en el blog sobre alzheimer, sobre sus inicios y otras temas relacionados con esta enfermedad del siglo XXI.

En esta ocasión hablamos sobre “El primer día del Alzheimer” y lo llamamos así en referencia a ese día donde la familia se da cuenta que sí, que sus sospechas parecen ser una realidad y que toca enfrentarse a momentos difíciles y desconocidos para cuidar a un familiar con alzheimer.

Muchas personas nos cuentan como empezó todo, otras veces nos pasa que al preguntar por alguien que hace tiempo que no ves, te dicen que está mal y mucha gente no se atreve si quiera a decir “tiene alzheimer”.

Todo empieza con pequeñas pinceladas aquí y allá, un día te llama con el nombre de su madre, otro te dice que va a coger el coche que ya vendió y otro dice que va a jugar la partida al bar del pueblo que hace años que cerró…sin embargo pueden ser pequeños despistes que no damos importancia, a poquitos, despistes que achacamos a los propios que cualquiera podemos tener puntualmente, todos somos en algún momento olvidadizos o podemos tener la mente en un determinado lugar.

Pero un día es diferente, de repente desaparece y cuando lo encuentras está aturdido, te mira como si te quisiera conocer porque lee en tu mirada que tú a él si lo conoces, pero sin embargo está en un lapsus que no sabe quién es ni dónde está ni porqué está en ese momento donde quiera que esté ¿os imagináis la situación de aturdimiento e impotencia?, posiblemente nuestra respuesta sea decirle que si está de broma o acusarlo incluso de locura momentánea hasta que nos damos cuenta que no es una broma…si no una difícil realidad a la que nos tendremos que acostumbrar..

Se barajan varias causas que provocan la aparición del alzheimer  así como otras tantas posibilidades para prevenirlo (ver: El alzheimer desde el primer síntoma), pero la realidad es que por el momento no hay ninguna causa exacta ni tampoco ninguna cura efectiva, bien es verdad que en la mayoría de los casos puede venir precedida de pequeños ictus que en muchas ocasiones pueden pasar incluso desapercibidos, pero que un cúmulo puede desembocar en la llegada de ese día, el primer día del alzheimer, el día en que lee en tu mirada que tu a él sí lo conoces pero él a ti no.

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Los Cuidados del Cuidador familiar dependiente

Es bastante habitual que los Cuidadores de personas mayores dependientes o de personas con alguna enfermedad que requiera un cuidado presencial continuado, venga siendo realizado por famliares directos de la persona a cuidar.

Por ello, es frecuente escuchar como esos cuidadores hablan de sus dificultades para desconectar o encontrar un momento para sí mismos, ya que a diferencia de un cuidador contratado específicamente para realizar durante un horario establecido el cuidado de una persona dependiente, cuando el cuidador es un familiar entonces no existe horario establecido, la organización para tener un relevo para cuando termina el horario del cuidador contratado no existe.

Por ello, la importancia de que el “Familiar Cuidador” busque siempre momentos de respiro, y aunque sabemos que muchas veces y sobre todo si tienen a su cuidado a una persona con alzheimer o algún tipo de demencia, despistarse es bastante difícil, aquí detallamos modos para desconectar.

1.Busca luz solar. Los rayos de sol nos ofrecen muchas cosas positivas, nos relajan y además nos aportan una dosis extra de vitamina D, muy importante también para nuestros huesos. Aprovechando el efecto calmante que ofrecerá también a la persona cuidada, intentamos ubicar un rincón cómodo en la vivienda donde podamos aprovechar de lleno los rayos del sol, unas sillas cómodas que nos ayuden tanto a cuidador como cuidado a desconectar.

2.Engánchate al DIY. Las manualidades siempre han sido un hobbie muy entretenido que mantiene la mente centrada en la actividad a realidad, tejer, coser, patchwork, etc.., a muchas personas nunca les llamó realizar este tipo de actividades pero terminan enganchadas y encontrando una gran y divertida afición.

3.Descubre los beneficios de la música. Cuando se cuida a personas dependientes, hay muchos momentos en los que no requieran una atención directa, aunque sí necesiten que no nos despistemos de su lado, es entonces un buen momento para descubrir que hay estilos de música que pueden llegar a ser un bálsamo para nuestros sentidos, muchas veces opinamos de algún tipo de música que es muy parada, que no nos gusta, pero sin embargo cuando nos sentamos y empezamos a escucharla desde los sentidos descubrimos sus beneficios y sin darnos cuenta nos dan la calma que necesitamos para sobrellevar el día a día. Busca recopilatorios de música de relajación con sonidos del agua o de la naturaleza, otros nos ofrecen sonidos que comprobados científicamente tienen efectos positivos sobre estados de estrés aguzados por órganos estimuladores de adrenalina, también la música clásica puede ser un descubrimiento muy sorprendente si todavía no te has parado a comprobarlo.

4.Escribe un blog sobre tu experiencia. Aunque no tengas conexión a internet o tiempo para conectarte, puedes comprar una libreta donde irás escribiendo las entradas y las ideas de contenidos. Contar a los demás tu día a día, crear una pequeña comunidad de seguidores que compartan tus sentimientos y que estén pasando por lo mismo os ayudará mutuamente, además de ofreceros otros conocimientos o tácticas que otros utilizan para un buen cuidado.

Hace un tiempo encontré un blog sobre una cuidadora que escribía sobre la vida de su hijo dependiente tras sufrir un grave accidente, en él contaba su vida desde que nació, en su caso publicaba 2 veces por semana y en cada entrada escribía capítulos anecdóticos de modo cronológico, también contaba de los avances diarios de su hijo, de sus nuevas aficiones, de sus días buenos, de sus días malos, y tenía muchos apoyos de gente que leía su blog y otros que compartían con ella sus propias experiencias. Poco a poco y sin darse cuenta escribió una biografía para ser siempre recordada.

Y siempre, en la medida de lo posible y aunque sea un día, una tarde a la semana, buscar un momento para uno mismo, para ir a pasear, de compras, a la peluquería, a cenar, buscar un acuerdo con algún familiar o alguien cercano que te pueda sustituir durante tu momento de respiro, no hay que olvidar que El Síndrome del Cuidador existe y aparece cuando uno menos se lo espera, pero aparece si el cuidador no toma las medidas apropiadas para no sufrirlo.

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Titulación obligatoria para Cuidadores de Ayuda a Domicilio

A partir del 1 de enero de 2016, los cuidadores de personas dependientes en domicilios necesitarán una acreditación obligatoria de estar en posesión del Certificado de Profesionalidad (que equivale a un grado de FP en grado medio) en atención Sociosanitara para poder trabajar.

Durante el 2015 ya existía la necesidad de poseer esta acreditación para trabajar en instituciones sociales como en residencias o centros de día, pero a partir del 1 de enero de 2016 se extiende también a domicilios.

Bien es verdad, que muchas veces la experiencia adelanta a la formación, y muchos de estos cuidadores con sobrada experiencia y capacidad para desarrollar este trabajo se quedarán en un limbo laboral a no ser que consigan esta acreditación, por ello explicamos a continuación como pueden hacerlo, ya que también es posible conseguirla acreditando experiencia en empresas del sector así como formación no reglada para su posterior homologación.

  • La titulación necesaria será:

-FP de Grado Medio de Técnico de Cuidados Auxiliares en Enfermería (incluye auxiliares de clínica)

-Técnico de Atención Sociosanitaria

  • Hay dos formas de conseguirla:

Modo formal:

Matriculándose en institutos o centros de FP que cuenten con la rama sanitaria, o en empresas de formación homologadas y acreditadas por el Ministerio de Educación. Aquí se trata de cursar el grado necesario para la obtención del título de FP o Certificado de Profesionalidad.

En Asturias, podéis hacerlo en:

-Centro FP Cerdeño. Oviedo

-Centro FP María Inmaculada. Oviedo

(Podéis decirnos más centros para incluirlos en esta lista)

-Modo prueba libre:

Mediante el reconocimiento de la experiencia y formación profesional no reglada, tal como regula el RD 1224/2009, solicitando acreditación en el Ministerio de Trabajo, para ello debe de estar en posesión de contratos laborales que acrediten que ya han trabajo en este sector, o bien, presentando la acreditación de haber realizado cursos relacionados con la atención sociosanitaria o auxiliar de enfermería.

Para solicitar la acreditación mediante esta vía, hay que seguir unos pasos concretos y sobre todo estar pendientes de las fechas de convocatorias en las comunidades autónomas para solicitar la evaluación y homologación de sus competencias profesionales.

Algunos de los requisitos para acceder a estas convocatorias están en la cantidad de número de horas trabajadas en el sector, así como el número de horas lectivas en los casos de formación. Por ello, es necesario recopilar todos los contratos y titulaciones de cursos que se posean para poder presentarlos en el momento de realizar la solicitud.

Muchas veces al estar trabajando, muchos cuidadores no disponen de tiempo para realizar algún curso, por ello es buena idea ir realizando cursos online que pueden realizar desde su propio domicilio y que sirvan de prueba para conseguir la acreditación.

Por ejemplo a través de los cursos de formación de Euroinnova Formación.

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