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Los celos de la cuidadora

El título de esta entrada puede resultar chocante pero es un tema más frecuente de lo necesario y por ello merece dedicarle una entrada, ya que es una situación que resulta bastante incómoda tanto para los cuidadores como para los familiares.

Muchos psicólogos dedican artículos a comentar los celos que se pueden crear entre las madres y las cuidadoras/canguros de sus hijos, los cuales se pueden dar por el miedo de las madres a que al pasar sus hijos más tiempo con las cuidadoras que con ellas mismas, pensemos que puedan llegar a tener más apego o afecto hacia a ellas que hacia su propia madre, es esa una sensación que a muchas madres les pasa por la cabeza al pensar en contratar una cuidadora.

Pero en este caso es distinto, ya que se trata de cuidadores de personas mayores y generalmente es la cuidadora o cuidador quien aparece en el escenario del hogar de un matrimonio mayor que precisa de alguien que les ayude en las tareas de su vida diaria, donde además uno de ellos necesita apoyo para ayudar en el aseo y cuidado de su cónyuge.

Es algo tan habitual, que cuando alguien nos solicita un cuidador/a para trabajar en el hogar de un matrimonio mayor y cuando uno de ellos presenta una ligera dependencia por la cual su cónyuge necesita una ayuda externa, hemos de reconocer que por un momento nos asalta el pensamiento de “esto puede acabar como el rosario de la aurora” (y más adelante os explicamos por qué), por suerte no siempre es así, pero sí con la necesaria frecuencia como para considerar que necesita una mención para saber como resolver esta situación si se originara en tal caso en el domicilio familiar.

¿Cómo empieza todo?

Generalmente cuando alguien contrata a alguien para el apoyo en el cuidado de una persona dependiente también se le solicita la realización de las tareas del hogar, hasta aquí todo correcto, pero el problema viene  cuando se contrata a alguien en 2 tareas diferentes (apoyo en el cuidado, aseo, movilización de una persona dependiente y por otro tareas del hogar), en este caso lo recomendable es preparar un planning u organización de tareas, ya que cuando no se hace así suelen venir los problemas ¿por qué? el motivo es que si no se hace así, entonces nos podemos encontrar con el típico caso de una empleada que empieza a trabajar donde en la casa le ofrecen una abierta confianza, nos referimos al típico “deja, eso ya lo hago yo”, “no te preocupes que de cocinar se encarga mi madre”, “lo importante es que mi padre esté bien atendido”, etc..

¿Qué suele suceder en este caso?

Es bastante frecuente que las personas con alguna dependencia por edad para la realización de actividades de la vida diaria, se sientan muchas veces como una carga y no quieran molestar a los familiares, motivo por el cual suelen tener mayor comunicación con el cuidador/a durante sus horas de presencia, ya que al principio entienden que están realizando un trabajo remunerado por ayudarle, eso además hace que la persona ayudada deposite mayor confianza en el cuidador sobre todo en lo referente a sus estados anímicos o psicológicos, todos sabemos que para muchas personas que pasan problemas anímicos o personales les resulta mucho más fácil contar sus cosas a personas ajenas a su propia familia (sean psicólogos, médicos, etc..) y si además añadimos que al inicio de la relación laboral al cuidador/a se le abrió la puerta sin asignación de tareas y con una abierta confianza y con una retaíla de “no te preocupes eso ya lo hago yo”, “lo importante que mi padre esté bien atendido”, entonces el trabajador quizá se centre más en dar apoyo a la persona dependiente, y aquí se empieza a generar la boda de nieve….

Suena el teléfono y donde antes era un camino de rosas de repente se ha convertido en “un rosario de la aurora”, cuando a la cuidadora se le dijo “que lo importante es que mi padre es bien atendido”, “de la cocina ya me encargo yo”, la cuidadora entiende que lo principal es dar apoyo sociosanitario a la persona dependiente (tareas de aseo, hablar, escuchar sus problemas, etc..) y a su vez realizar las tareas que le han encomendado por error sin una asignación de tareas diarias, entonces el cónyuge a los pocos días empezará a sentir unos celos seguramente infundados cuando los culpables fuimos nosotros mismos por orientar a la cuidadora a dar más importancia al cuidado de la persona dependiente que a las tareas del hogar, llegando a un punto donde ya no hay siquiera una posibilidad de diálogo para el entendimiento o retomar la relación laboral porque el cónyuge a recopilado rápidamente una serie de detalles sobre la No limpieza del hogar a modo de excusa para que la cuidadora “no vuelva nunca más”.

Con esto lo único que se consigue es que la persona cuidada vuelva de nuevo a un estado de hastío y de soledad al no poder contar sus preocupaciones diarias así como a hablar con alguien ajeno a la familia sobre sus andaduras en la vida (algo que a las personas mayores tanto les gusta contar). Además de la incredulidad de la cuidadora al sentirse acusada por algo que para ella no tiene sentido, cuando su función era realizar el trabajo encomendado. Por todo esto la importancia de aclarar siempre las tareas a realizar, en el caso de contratar una empleada para cuidar a una persona dependiente y además realizar tareas del hogar, facilitar a la empleada un planning con la prioridades a realizar para no llevar a confusión por las tareas encomendadas.

 

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